Soñando en el monte verde
en los dias en que lo incierto termina
vemos al fin la luz del dia
mecerse en ramas bajas.
Llena de sonrisas y flores
baila encantada el alma azul,
todo llama su atención
con su llama todo acaba.
Juguetones rayos de sol
en los dias en que lo incierto apremia,
tenemos las manos llenas
de colores, formas y gemas.
Llorando de felicidad
seguros de que esto es la cosa
vemos al fin la luz del dia
mecerse en ramas bajas.
Quise ser lagartija desde que alguien, mientras yo de leche, dijo que las lagartijas al sol. Quiero ser un tomador de sol, un sòlico, un borracho de sol, un tomador compulsivo y adyacente de sol, bebedor de soles, de cervezas, fumador de cosas, quemador de bulbo, fumador de cera, barredor de horas, balbuceador obstinado. Fumador de almas, esfumador de malas costumbres, habituarme, habitarte consumador de incumplimientos, apoderado de poderes, apoderarme de irresponsabilidades, hacerme responsable del malhàbito, consumidor de faustos, deudas. Atosigador de soledades femeninas, equilibrio de desencuentros, buscador de objetos inùtiles, utilizador de sinsentidos, recopilador de malas ideas, compilador de males ajenos, quejumbroso, ajeno. Un ajeno sordo, obtuso.
Ser un acto, o casi un ser humano, que no se me acabe el amor.
Necesito una pausa larga en el respirar, ahogo orgasmo uno dos once segundos, tercero, suspiro. Ahuyento el hipo, lo persigo con arco y flecha, con arco y red, con red y harpòn, con harapos y correr veintitrès metros planos, trece con obstrucciones, siete en bicicleta, dos en la carrocerìa de un vehìculo, cuatro cuadrados en un globo aerostàtico, circular el orbe, circunvalar la recta. Planear, cumplir con lo tàcito, faltar, ausentarme, ser una hache espanhola, ni ge-ene, ni ene-ache, no la tengo. Dièresis lingüìstica, la lengua en reposo, los pies en salmuera, no cumplir.
O cumplir, tal vez, a destiempo, atrasado, en mala forma, con panza, pena y gloria, ilegible, incombustible, electo, inhabitable, abominable, vulnerable, vulcànico, desatinado. Que todo, excepto yo, lo correcto. Satisfacer, hacer, estar o ser satisfecho, ser o parecer descripciòn, yacer sobre tu cuerpo, como al sol… sobre el sol, bemol.
Me encantarìa parecerme a este cigarrillo gordo, tener panza, comerme unas mariposas, mientras tu las unhas, cultivarme una sandìa, una enredadera de sandìas; una mariposa. Que la panza me sea zeta, ese, marsupio, canguro. Saltar de un punto a otro, teletransportarme, leer entre lìnea y lìnea, ser un medio, un transporte, comunicaciòn, un grito, moverte.
Escucharte con oìdos en la yema de los dedos, escucharte latir el sexo, que el corazòn me lata, las mariposas, marsupio, el corazòn que lata, fuerte como un pedazo de aluminio, que me indigeste, vomitar mariposas. Desenamorarme, enredarme, ser la red, un ruedo, rodar. Reposar en tu pelo, ser como un piojo para morarte la cabeza, convertirme en una idea, desaparecer, hacerme turbante culebra en tu cabeza, estar turbado, meduso, estar turbado mas no turbarte, o sì. Permanecer, ser de mi, mecerme, en tu cabeza, una idea, de un rincòn al otro, turbante, piojo, hamaca columpio columpiarme.
Ser un pato, comer naranja. Ser salmòn, comer comer, salpicotear, picotear pato, saltando, una pata, ponerme pimienta, arroparme con sal, saltear un par de versos, saltearme en una sartèn, quemarme en aceite la planta de los pies, en una sartèn. Ser tan tierno, a la naranja, aletear, nadar, aletearte, vos.
Tomar un hombre maduro, arrancarlo del àrbol, a punto de caer, que lo parta un parto, convertirlo en fruta mordida, que no se pudra, traer el muèrdago, adobar la mandrògina, descuidar la madriguera, el marsupio, la zeta. Olvidar lo indispensable, robarle yerba a la despensa, amanecer coreano, hablar japonès, vivir en tu barrio, saber a dondequeda, potenciar el sabor vendando los ojos, vendièndome un mapa mentiroso, saber, pero descansar, al sol.
Solìa salir, samor samor, conjugar verbos irregulares, parecer una excepciòn, ser un irrègulo, fui la regla. Vi una pelìcula, me convertì en televisor, te adiestrè, te hiciste adicta a mi panza. Te proyectè una imagen, valìa, yo, màs que mil palabras, me busquè en un libro, contaste del uno al mil, y repetìas, repetìas… toda antonomasia!, y zas!, me perdì. Me mirabas atenta, absorta, la panza, me viste la sandìa, me envidiaste la enredadera, echaste en falta dos o tres orugas, le gritaste a los gusanos, contaste hasta mil, y repetìas… otra vez.
Pude ser un poco viejo. Uno viejo y cascarrabias, uno whisky, uno tailandès. Mal oler y no a tailandès. Oler mal y tener problemas nasales, esnifar anilina, oler a colores, medicina, a tailandès y pintar de azul tus ojos azules. Acabarte la boca, admirar el retrato, cogerte con oidos, que te coman los colores las entranhas, que tus entranhas sean comidas por los colores, que los colores a tus entranhas se coman, que se coman entre sì, que coman coman coma, entre palabra y palabra punto al instante.
Es que soy un poco foca de voz profunda. Es que eres un poco color de mi sexo, es que soy perpendicular, transversal, al tuyo. Es que tambièn tù eres un poco foca, con mariposas devora entranhas, entranhas cabeza de mariposa, colores come colores coma punto aparte.
Me convierto en sandìa, rama enredadera. Me convierto en cuerda vocal, te vibro adentro, florezco. Florecerte zanahoria, entrar en tu boca de conejo, como diente de ajo, alcachofa, huelo mal, se bien, hueles rico, sabes como sabes, como color calor marisupio, y yo, largo artijo al sol.
Esta opresión en la cabeza
Martillea sin piedad mis ideas
Y sueños de una vida mejor
Lejos de malas influencias
Y cerca de relaciones exitosas.
A mí que me importan las masas
El deseo popular
Polución total
Señores busquemos algo mejor
Que hacer con el tiempo
No sea que mañana
Nos agarre el de la guadaña
Meditando en la plaza.
Saltando y bailando se me ocurre
Podré vencer al designio funesto
Que me persigue como un cazador.
Venga el viejo y cambiado verde
Demencia en persona
Transporta mentes
Con sonrisas y alegrías
Cada sol que da vida
En bancos de madera pluma
Regalo del antiguo hermano
Sentado en el pasto.
Un viejo maestro dijo que
Sólo soltando todos los apegos
Materiales y emocionales
Podría influir en la senda
Que marca furiosamente mis pasos.
Buscamos algo más
día a día en los caminos
pacientes de la vida
y nos miran con desprecio
porque nada nos detiene
y no sabemos qué buscamos
pero sí lo que queremos.
Hay algo más que pies de plomo
que a la gente detiene
será algo en la cabeza
o simple pesadez de corazón.
Soñamos con algo más
digno de todos nosotros
alma pura y fuerte
y las galaxias no son nada
voces claras y poderosas
y la melodía es todo
en el fuego que no quema.
Vacío verde brillante
llena el plástico muerto
ahora con más papeles
y notitas y dibujos
a veces inconmprensibles
otras inaccesibles
cuando rememoramos los hechos
y estamos convencidos
finalmente
que todo lo que tocamos
apenas alcanzamos
y que los fuertes
no cambian con el tiempo.

Fue hallada por un cliente de los jovenzuelos, vendedores compulsivos de periódicos de tirada popular y dependientes ocasionales de una cabina telefónica. El cliente, de ambos servicios, advirtió: “este can tiene un reptil ofídio en sus entrañas… ¿asumirán la responsabilidad?”.
Los niños, asustados, me consultaron. Confesé lo sucedido… Desde entonces la extraño, recuerdo ese estrangulamiento incesante y mis noches solitarias, la escatológica efervescencia de sus ojos, mi dependencia, los conejos que le arrojé en agradecimiento. Tres mujeres me pidieron que la abandonara… la perra se la comió, culebras conejos y placeres míos ahora casa ajena. Abandoné el país… todavía, en noches como esta la recuerdo con añoranza y con una petit mirada desquiciada en los ojos rojos, espero encontrarla pronto, arrojarle mi cuerpito blanco y suavecito, que la culebra, amada mía, me devore, que la perra nos enguya, que el vecino se robe a la perra, que al vecino lo parta un rayo, que un rayo cumpla mis deseos, que mis deseos para todos sean siempre los mismos… feliz 2008!
Incipiente emoción que brota de las paredes verdes
con el llamado animal que retumba en la sociedad,
llega hasta el último escollo de oscura carne
para cambiarlo todo con una canción cósmica.
Ahí clara esta la visión ordinaria del globo
por el que vagan las cenizas cubiertas de ropa
cargada de colores daltónicos y que apestan
del alcohol y humos que vuelven y devuelven vida.
Serios pensamientos y deseos de control total
vuelven a los gatos leopardos y a la gente loros
de extrema inteligencia, de sueños destructivos
y plagados de ambiciosa ansiedad ocúltalo-todo.
Noble y escasa camaradería existe entre estrellas
siempre empujándose contra las cuerdas de la existencia
absoluta es su verdad, nada es privado de consenso
en el lamento de la explosión que destroza la nada.
Los días teñidos del azul lóbrego infinito funcional
nos recuerdan al piano desvencijado del ático desafinado
con cuerdas como tripas y teclas como duros ladrillos
rebotan en las cabezas-fuentes borboteantes de dolor.
En corriente plan se llega a la final conclusión
que todo aquello que pueda ser amado lo será siempre
con la condición principal, el sentimiento represo
será de todos los hombres segura extinción.
En el prado infinito de mil visiones
se acerca triunfal a la victoria
cuando un ciervo se cruza en el camino
y todo estalla en un segundo ciego.
Rechinan los dientes ante el miedo
profundo y atemporal de nuestros padres
que duros recorrieron las sendas de vida,
sin reparar en tigres o espinas.
Cantando el ueee uooo piensa alegre
que cada rio o arroyo tiene su cascada,
brillante en las lunas de invierno y capaz
de transportar todo a donde sea que quiera.
Grita al ver las llamas en los árboles
lamiendo el cielo cubierto de hollines
de indígenas atrapados por el fuego
eterno de la despiadada realidad del mundo.
Cejas y pestañas chamuscadas, caras oscuras
protegidas de la pasión mundanal
buscan consuelo en el mar, que lejos está
y ya nada importa más que el sol.
Recuerda ahora la antigua oración terrenal
sostenida por los hilos del viento
llamando a algo que suceda o que salve
el lamento de los animales humeantes.
Escarnio ancestral persigue sus pasos
mientras el temor corroe su mente divina
olvidando el elemental proceso de alimento
que trajo su vida a la luz del día.
Alzaos, esclavos, y haced temblar al déspota extranjero. Señala así la actitud del Bardo, del bardo lunático zen de los viejos senderos del desierto que ve que el mundo entero es una cosa llena de gente que anda de un lado para otro cargada con mochilas, Vagabundos del Dharma negándose a seguir la demanda general de la producción de que consuman y, por tanto, de que trabajen para tener el privilegio de consumir toda esa mierda que en realidad no necesitan, como refrigeradores, aparatos de televisión, coches, coches nuevos y llamativos, brillantina para el pelo de una determinada marca y desodorantes y porquería en general que siempre termina en el cubo de la basura una semana después; todos ellos presos en un sistema de trabajo, producción, consumo, trabajo, producción, consumo… Tengo la visión de una gran revolución de mochilas, de miles y hasta de millones de jóvenes con mochilas y subiendo a las montañas a rezar, haciendo que los niños rían y que se alegren los ancianos, haciendo que las chicas sean felices y también las señoras mayores, que serán más felices todavía, todos ellos lunáticos zen que andan escribiendo poemas que surgen de sus cabezas sin motivo y siendo amables y realizando actos extraños que proporcionan visiones de libertad eterna a todo el mundo y a todas las criaturas vivas.
de Jack Kerouac, Vagabundos del Dharma
Ni por un instante del silencio
que tan tiernamente me ofreciste
mi corazón creyó tu dolor. Falso
fue el sabor de tus besos, falso
como una película de guerra, mentiras
que volaban como balas buscando
un pecho yerto donde descansar.
Ni por un instante que me tocabas
compré todas las basuritas que mandabas
con cada ridícula palabra usada
para prometer una muy noble tolerancia.
Si creíste que en mis ojos sólo había
dolor tuviste razón, pues tus motivos
fueron para mí un libro abierto.
Ni por un instante del placer
que tan abnegadamente me entregaste
mi corazón creyó en tus falsas
caricias y falsos movimientos, que
evidentemente perseguían motivos
puramente egoístas, como siempre
que algo quisiste, lo tuviste.
El hombre más anciano del mundo, el paraguayo Saturnino Cabañas, falleció ayer a sus ciento doce años en su humilde residencia de Ypacarai. Nacido en 1895, Saturnino sobrevivió la Primera Guerra Mundial durante su estadía de estudios en Paris, la Segunda Guerra Mundial mientras trabajaba en Alemania, y a su vuelta, la represión del dictador Alfredo Stroessner. La policia sigue sin pistas concretas sobre el asesinato, pero su viejo televisor no ha sido encontrado.
Ante el inhumano castigo estéreo
del ritmo cansino y por demás
de todo arte hermano pasado
mi alma entera no hace más que pedir
un segundo de clemencia al cielo.
Nada más que un instante de silencio
hablando de esto o aquello que algo
permita a la mente clara observar,
que en ese mismo momento ínfimo
se encuentra lo que llamamos paraíso.
Dejemos las dudas en el camino
del dial divino que el padre supo
dejar profundo en el libre albedrío.
Arma más poderosa nunca existió
en arsenal más desprovisto y olvidado
mientras olvidamos el precioso significado
de las primeras indecibles enseñanzas
que el viento diario nos entregaba.
Tierra inmensa aún estás con vida y sabemos
aquello que más deseas y lo haremos
a sabiendas de la horrible recompensa,
pues los corazones arden fieros
ante el inhumano castigo estéreo.
Bien entrada la noche, salgo de la oficina con rumbo a casa. Puteo por el frío de mierda. Enseguida siento una pequeña brisa en las piernas, me detengo solo para darme cuenta que mis jeans tienen un agujero en la entrepierna. Con más razón puteo!. Media cuadra después, paro en la esquina a esperar que el semáforo se digne en dejarme pasar.
Un tipo pasa caminando lento frente a mí - tendrá la misma edad que yo - estirando un carrito lleno de cartones. El también tiene problemas con la ropa, para empezar tiene mucho menos, y la que trae puesta es un colador. A diferencia de mí, el no está puteando. Está silvando. Yo sigo mi camino mudo. No me da la cara para putear; ni la garganta para silvar.

Un hombre cae de culo por culpa de otro hombre que retira la silla en el momento exacto en que aquel va a sentarse. Éste se levanta y lo desafía pero el otro es gallina. Por todo esto, a la salida del lugar el hombre con el culo roto acelera su automóvil en el momento exacto en que el bromista va a cruzar la calle, pero, como éste es gallina y, a la pregunta: ¿por qué la gallina quería cruzar la calle?, la mayoría de los encuestados había respondido que no era la gallina quien cruzaba la calle, sino la calle la que cruzaba por debajo de la gallina, entonces el automóvil, habiéndose desplazado la calle y no la gallina, cae al vacío, perdiéndose en el limbo de la materia y, quién sabe, esta vuelta su conductor hasta se rompe algo más que el culo.
En las densas calles de un pueblo lejano
un viejo loco canta un antiguo verso:
déjame, déjame, déjame en paz.
Cara sucia, dientes verdes y un baño
el último mes de cada año.
Ropa destrozada por el viento y la calma
propia de una persona cercana a Dios.
En el azul crespúsculo de una tarde de invierno
mi amigo el viejo loco canta su canción:
deja deja deja deja deja déjame en paz.

Aquí, el regreso de la vaca vengadora (insertar soundtrack de mighty mouse here) y webona con unos textículos* mucho muy recomendables para compartir y saborear. Gracias miles al autor: Sergio Francisci (Ovich en loscuentos.net) por el permiso correspondiente (-:
CADENA URBANA
El automonguilista estaciona el automongo abre la puerta y el biciclista evitapenas el golpe carnometálico desviándose hacia el centroeje de la calle donde otro automongo clava frenos para no atropellar al biciclista y un camión gira que gira abruptoso para no chocarrear al automongo y sube a la veredada esa de la mamujer que lleva a su rebebé en cochecito que se lanzarpa contra la pared para no ser aplanatada por el camión y el gato salta esquivando a la mamujer con cochecito y treparaña desesperado por el poste telegrafónico que yo uso para llamarte por telecélula a tarjeta prepaga y escucho tu voz y ya está: El vibrasol de tu voz me sustituye el susto y acaricia a los gorriones de la cornisa mientras que el automonguilista como siempre no se da cuenta de nada.
Recién entonces comprendo por qué llueve en las ciudades. (más…)

El método histórico-positivista nace en la segunda mitad del siglo XIX por el influjo de, obviamente, el Positivismo de Auguste Comte y su plena confianza en la ciencia, proponiendo así la “aplicación del método científico en todas las disciplinas”. La crítica se considerará entonces a sí misma como una ciencia literaria. Esta ciencia se identificará primeramente con la Historia de la Literatura (la moda del momento es el historicismo) y “la evolución literaria se concibe como una sucesión de etapas que conducen progresivamente a un perfeccionamiento espiritual. Naturalmente, queriendo la Historia Literaria ser considerada una ciencia, los chicos que se definían como críticos-historiadores se apegaron al método científico para dar origen al llamado método histórico-positivo: objetividad absoluta, recolección y clasificación de datos para deducir las leyes de lo literario. (más…)
Si la vida es un buffet, prefiero ser un cerdo que actuar como gourmet. Hartarse y vomitar muchos colores es una manera de dialogar con los demás, siempre y cuando se los considere inodoros. Ser el fantasma que Pacman ha cagado: tener el hambre, pero no su especialización.
La música nos complace
o por lo menos eso es lo que se supone que hace
aunque en los días presentes ya no se oye tanto
por los buses y sus bocinas, motores, frenadas,
gritos de conductores, viejas esquizofrénicas,
vendedores de cuanto es posible imaginar,
niños cantores
y demás.
No olvidemos todos los demás vehículos
que por ahí pululan día y noche
cuanto contribuyen
a que nuestra preciada audición
cambie su tan preciada función
por la bendita seguridad.
Alguna vez
mucho tiempo atrás
la música nos complacía.
Más tranquilas y reflexionadas
transcurrían nuestras vidas
gracias al bardo.
Todo es distinto ya
nadie escucha a nadie
más que para certeza
de posible bienestar.
Entonces no tenemos nada por hacer
más que llorar recordando aquellos días
cuando la música tanto nos complacía.
Comeeko.com, bajo el lema de cuenta tu historia, es un novel servicio -ni tiene 50 días, por ende está en beta- que mediante una interfaz en flash más que simple te permite manipular rápidamente cuadritos de cómic en número, tamaño y disposición variados, introducirles tus fotos, escribir tus burbujas de diálogo, agregar efectos o gráficos predeterminados, etcétera, con el resultado acelerado de un cómic fotográfico a medida. Ejemplo, Golpe mediático:
Gustavo Adolfo era del tipo enamoradizo, exageraba. Cada vez que aparecía con la noticia de un nuevo amor, ya ni lo escuchábamos mientras repetía afligido lo de las mariposas en su estómago. Por eso cuando una úlcera lo acabó, y de sus entrañas extrajeron ese montón de orugas, tanto o más muertas que él, no pudimos evitar sentir algo de culpa.
La historia
El apenas audible pero cotidiano lloriqueo al fin logra que la maestra de estudios sociales interrumpa su clase.
-A ver vos, Pablo, de una vez participá: ¿qué hicieron las residentas?
Pablo, sin dejar de mirar la lejanía a través de la ventana, ni siquiera se molesta en responder.
Pablo termina en la dirección, aplazado, expulsado o, en todo caso, de nuevo en el Western Union acompañando a papá: cualquiera, total que le da lo mismo.
-Lo que hicieron las residentas, se-ño-ri-ta pro-fe-so-ra, es que dejaron de residir acá.
El himno
Uno dijo que las pendejitas de ahora están más locas, o liberadas que es lo mismo pero no. Alguien más dijo aquello de que el Paraguay nunca fue el paraíso de Mahoma, sino el país de las mujeres, de todas maneras, y que por tanto tudo joia. Una amiga dijo que acá nunca fueron los hombres los machistas, sino ellas.
Lo más probable es que Paraguay haya estado poblado habitualmente por madres e hijos malcriados –categoría que también incluye al casado o acompañado- y que ahora todo este asunto esté siendo rápidamente desarreglado en medio de un enjambre de Nokias, fluidos corporales y remesas.
Algunos de los perros dicen que hoy en día se coge más, y hasta de manera más mediática –los videos de celular ya se están poniendo algo aburridos-, pero que por lo mismo está difícil conseguir novia en serio: ¿where have all the mommys gone?
Y entonces se bajan de las camionetas estos k-chiporros, así y todo con sus cabellos meticulosamente desordenados frente al espejo, y en cada rincón del país gritan el réquiem tropical del edipo nacional. Me enamoré de una bandida representa nuestra vanguardia cultural, arranquémonos ya los ojos, y los oídos, o no: un manifiesto generacional que suena desde un teléfono celular polifónico en el momento exacto en que un nuevo mensaje de texto penetra el aparato.
La familia
El día de mi último cumpleaños mi vieja, que quería trifulca con la hermana de mi viejo, le dijo que sí, que ella era machista, ¿y qué?, y que de todas maneras le encantaba servirle a sus cuatro varones -el viejo, dos hermanos y yo-, por lo que mi hermana se levantó ofendida de la sobremesa y terminó renegando de su filiación, lo que a su vez ocasionó que la hija de la hermana de mi abuela materna le indique enérgicamente su mal agradecimiento por haber sido parida, y posteriormente criada, todo lo cual tuvo como resultado que casi todas las participantes de la celebración familiar de mi nacimiento, incluyendo la abuela materna, terminaran llorando en distintos cuartos de la casa mientras los parientes de sexo masculino bebían vino o cerveza debajo del ventilador Wahson, puesto en la velocidad número cinco, en el corredor frente al jardín.
El eje central de esta breve novela es la nostalgia, pero no cualquier nostalgia sino la de aquella que siente el que se ve forzado a emigrar por razones políticas o de libertad. La nostalgia por los años que han pasado y la confrontación del periodo vivido fuera con el periodo de la vida de las personas que han quedado en la patria. Confrontación de lo que es, lo que fue y lo que pudiese haber sido en otras circunstancias.
Dentro de la reflexión filosófica acostumbrada en los libros que he leído de Kundera, la comparación de esa añoranza de los personajes con la nostalgia de Ulises y su retorno a casa, así como el análisis lingüístico del término en varios idiomas es lo que más me ha cautivado de este librito mucho muy recomendable.
Sinopsis de la edición:
Una mujer y un hombre se encuentran por casualidad durante su viaje de regreso al pais natal del que emigraron hace veinte años. ¿Podrán reemprender una extrana historia de amor, apenas iniciada entonces en su tierra? El caso es que, tras tan larga ausencia, sus recuerdos no se parecen. Porque nuestra memoria, la pobre, ¿qué puede hacer? Solo es capaz de retener del pasado una miserable pequena parcela sin que nadie sepa por que precisamente esa y no otra? Vivimos sumidos en un inmenso olvido, y no queremos saberlo. Solo aquellos que, como Ulises, vuelven despues de veinte anos a su Ctaca natal pueden ver de cerca, atonitos y deslumbrados, a la diosa de la ignorancia.
Recortes:
[…]
En griego, «regreso» se dice nostos. Algos significa «sufrimiento». La nostalgia es, pues, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. La mayoría de los europeos puede emplear para esta noción fundamental una palabra de origen griego (nostalgia) y, además, otras palabras con raíces en la lengua nacional: en español decimos «añoranza»; en portugués, saudade. En cada lengua estas palabras poseen un matiz semántico distinto. Con frecuencia tan sólo significan la tristeza causada por la imposibilidad de regresar a la propia tierra. Morriña del terruño. Morriña del hogar. En inglés sería homesickness, o en alemán Heimweh, o en holandés heimwee. Pero es una reducción espacial de esta gran noción. El islandés, una de las lenguas europeas más antiguas, distingue claramente dos términos: söknudur: nostalgia en su sentido general; y heimfra: morriña del terruño. Los checos, al lado de la palabra «nostalgia» tomada del griego, tienen para la misma función su propio sustantivo: stesk, y su propio verbo; una de las frases de amor checas más conmovedoras es styska se mi po tobe: «te añoro; ya no puedo soportar el dolor de tu ausencia». En español, «añoranza» proviene del verbo «añorar», que proviene a su vez del catalán enyorar, derivado del verbo latino ignorare (ignorar, no saber de algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país queda lejos, y no sé qué ocurre en él. Algunas lenguas tienen alguna dificultad con la añoranza: los franceses sólo pueden expresarla mediante la palabra de origen griego (nostalgia) y no tienen verbo: pueden decir: je m’ennuie de toi (equivalente a «te echo de menos» o «en falta»), pero esta expresión es endeble, fría, en todo caso demasiado leve para un sentimiento tan grave. Los alemanes emplean pocas veces la palabra «nostalgia» en su forma griega y prefieren decir Sehnsucht: deseo de lo que está ausente; pero Sehnsucht puede aludir tanto a lo que fue como a lo que nunca ha sido (una nueva aventura), por lo que no implica necesariamente la idea de un nostos; para incluir en la Sehnsucht la obsesión del regreso, habría que añadir un complemento: Sehnsucht nach der Vergangenheit, nach der verlorenen Kindheit, o nach der resten Liebe (deseo del pasado, de la infancia perdida o del primer amor). […]