Capitalismo sentimental

Ale Pizarnik, quien afirmó que los perros son como la muerte -quieren huesos, dijo-, se suicidó al conocer su equivocación. Los perros suelen preferir la carne –aunque yo tuve uno que se meaba por los huevos duros-; la muerte, por su parte, no tiene mayores preferencias y ella prefirió pastillas en lugar de, por ejemplo, el mar, cosa que a Alfonsina le valió una canción y que, demás está decir, es preferida por varios de los perros al asistir al karaoke –un tal EG, v.g., y todo esto a pesar de estar la canción expresamente elaborada para una voz femenina-, equivocación final que impulsa a otros muchos miembros del auditorio a la autoeliminación.
El Diccionario de la Real Academia Española opina sobre tal, lastimosamente, hobby de muchos, de la siguiente manera:
Suicidio: del del lat. sui, de sí mismo, y caedĕre, matar m. Acción o conducta que perjudica o puede perjudicar muy gravemente a quien la realiza. (más…)

